sábado 26 de julio de 2008

Ensayo sobre la visión cilíndrica




No soy médico, ni filósofo. No hago estudios ni pretendo sentar cátedra, simplemente observo y saco conclusiones. Llevo unos cuantos años fijándome en una gran fuerza, con un poder descomunal, que a pesar de haber leído largo y tendido, no la he encontrado retratada fielmente en ningún sitio u obra. Hay toda una plétora de historias o alusiones al servilismo, al calzoncillismo, a la figura del hombre-bragas que rompe con todo y con todos por una mujer, pero por ahí no va la cosa. A mí lo que me interesa son las emociones, los impulsos que mueven a ese hombre a hacer lo que hace.

Me encanta la sci-fi ( ciencia ficción), llevo cientos de libros y películas, y todos, absolutamente, cuando imaginan una guerra futura, presuponen ganador al que domine más tecnología, al que emplee más máquinas, robots, naves de combate, armas revolucionarias. Cuánto se equivocan. Es mi turno de hacer de Jules Verne, de Nostradamus, de perverso visionario, y preveer que quien domine la técnica de la visión cilíndrica dominará el mundo. Al igual que en las grandes guerras del siglo pasado se experimentó con el LSD, speed y otras drogas e incluso de la bomba homosexual, el que consiga controlar los efectos de la visión cilíndrica en sus filas o las de los contrarios, ganará la contienda.

Me imagino con facilidad a jóvenes soldados cruzando sin miedo el fuego enemigo, a pecho descubierto, las babas espesas corriendo por sus desencajados rostros, ojos inyectados en sangre y obstruidos por la visión cilíndrica, que se les hubiera imbuido con los parámetros de la misión. Un buen escote, un par de melones largos, bronceados, serían el motor que empujaría a los valientes hacia donde otros hubieran muerto sin remedio. Dotados de una fuerza sobrehumana, aguantarían disparos, mutilaciones, y las más duras condiciones.

Dándole la vuelta a la moneda, veo también cómo se podría utilizar para reventar desde dentro al bando contrario, como con la citada bomba gay. Cómo los más fieles súbditos se rebelarían contra sus superiores, traicionarían y sabotearían todas sus defensas, vendiéndose a unas falsas tetas sin remedio.

Y es que es algo sobre lo que se puede especular largo y tendido, viendo sólo cómo afecta de pasada a tus amigos transformándolos en auténticos inhumanos, máquinas inanimadas que sólo piensan entre la cintura y la cara de lo que acaba de pasar. La visión periférica desaparece.... y luego pasa lo que pasa.

Pero vamos a pasar a comentar cómo afecta al sujeto la visión cilíndrica. En especimen es, en apariencia, uno normal. Está tranquilo, entre los amigos, riendo, hablando, haciendo el oso, cuando de repente aparece en la visión periférica un melonar, unas tetas, unas protuberancias mamarias que se salen de lo común. A estos sujetos les preguntas" ¿Cuánto de tetudas te gustan las tías?", "Nunca es suficiente", responden. Pero eso es hasta normal. Siguiendo con el sujeto, divisadas las melonas, la visión se acota, se reduce, como viendo desde un periscopio o un cilindro, de ahí el nombre. En cuando está centrada la visión, ya nada importa. El sujeto se ve poseído, se le dota de una fuerza sobrehumana que es capaz de apartar a sus amigos de un manotazo si se interponen en la visión, la lengua se le hincha, sudando y babeando a mansalva, sus funciones motoras menguadas, el cerebro embotado. No se acuerda de qué estaba hablando o con quién, a partir de ése instante pasa a ser esclavo de los zepelines a los cuales adora y sigue, cual espiral hipnótica. Lo que se dice un zombie sexual. Sus amigos pueden ver que es una gorda, una petarda, o incluso un hombre, pero no pueden interceder de ninguna manera, el mal está hecho, no es culpa de nadie. Al día siguiente nadie dirá " estaba borracho", si no " sucumbí a la visión cilíndrica"....

No es difícil imaginar tampoco usos fuera de la milicia. Imaginaos una pareja de la policía que se persona después de un atraco a una joyería, el dependiente tendido en el suelo en estado de shock, las puertas y cerraduras sin forzar, ningún signo de violencia, sólo baba y semen en torno a la víctima. No hará falta recurrir a las cámaras para que uno de los dos diga:
" Sin duda ha sido víctima de la visión cilíndrica".

Pobrets

Y ahí va el arma del siglo XXI, gratis, utilícenla gobiernos, malignos, o burdas furcias de discoteca de segunda división; el hombre flojo es vuestro, ergo el mundo también lo será.

Kojimasexual

domingo 13 de julio de 2008

El torico Vs San Fermines

Unos llevan la fama y otros cardan la lana. Eso es obvio. Desde pequeño, viviendo en España, para julio los medios de información -valiente eufemismo- bonbardean e imbuyen imágenes de los Toros de San Fermín, de las fiestas, todo es blanco y rojo de la gente y negro y marrón de los toros. Se retrasmiten los carreras, encierros y corridas en todas las televisiones, se da publicidad a todo lo que acontece en pamplona, se ensalza y se maginifica lo que pasa en la capital navarra a principios de Julio. Es imposible considerarse viajero y festero y pasar de los 20 años sin tener un HYPE mayúsculo, unas ganas de ir detrás de la fiesta y de las bestias increíble.

Eso pasa hasta que vas.

Organizas el viaje, que desde Valencia supone casi una odisea, pagas la hipoteca del mes a quien le alquilas el piso unos días y te presentas allí como un fanboy más. Has estado viendo desde que tienes uso de razón que aquella es la fiesta más grande de España. Desde principios del siglo pasado y gracias principalmente a la influencia de Heminway, la fama de las fiestas pamplonicas se ha colado en el panorama internacional de forma exponencial. Un famoso o deportista que se considere intrépido y en la onda no lo está si no ha sido retratado en las carreras. Todos hemos visto miles de famosos americanso y europeos viniendo a la gran fiesta. Esto, obviamente, contribuyó al crecimiento de la popularidad, trajo a colación a todos los americanos con posibles, y con ello a los asiáticos persiguiendo famosos y con su guía de España bajo el brazo. Ni más ni menos. Si el tío Ernesto y los que le siguieron hubieran caido en otra ciudad con otra fiesta hablaríamos ahora de ella y no de ésta.

Como dije, cuando vas todo cambia. El año pasado fuimos:
http://kojimasexual.com/pb/san-fermines-2k7-t12.html
Y lo pasamos increíble. Pero no fue por la fiesta que esperábamos, si no porque fuimos los amigos con buenas intenciones y así se lo pasa bien uno en todos los sitios. Al chupinazo no fuimos, pero no vimos nada del otro mundo. Mucho hype, mucho guiri, mucho negocio que hace el año en esos días.... poca fiesta. Por el día es como en todas las fiestas aragonesas, beber y cantar y reír, ahora por la noche a las 2 date por acabado. La música corta y la gente se echa a dormir o se va a sus garitos privados. Los más duermen en el césped como pueden mientras esperan que sean las 6 y pico para levantarse e ir a ver correr. A ver correr, repito. No sé a qué hora habría que ir para poder correr sin ser famoso, que me imagino que a éstos los cuelan para que salgan en las fotos y alimentar la cadena.

¿Y todo esto a qué viene? Pues bien simple. El torico, la vaquilla, las fiestas del Ángel de Teruel. La mayor fiesta que he vivido -y he estado en unas cuantas-.A partir del primer o segunda sábado de Julio, la mayor concentración y mezcolanza de gente, música y ganas de pasarlo bien conocidas por el hombre.

El plan es bien sencillo: llegar el sábado pronto y empezar a beber, a bailar, hacer el oso y disfrutar de y con la gente. A las 1630 es la concentración de peñas en la plaza del Torico, y cuando se le pone el pañuelo a éste, las miles de personas que allí se encuentran estallan en un júbilo y emoción sin precendentes. Las vestiemtas son las típicas aragonesas, parecidas a las que conocemos de San Fermín, de blanco y rojo, pero allí no llevarlas no supone rechazo, puesto que lo más seguro es que acabes semidesnudo. Te dan de beber, te tiran agua y vino y zurra y lo que sea, giras una esquina y hay una orquesta, giras otra y hay una discomóvil, ves venir una pancarta y apártate porque sube una banda de música. Son las 19 de la tarde pero la cosa no ha hecho más que empezar, hasta que tu cuerpo aguante. Si aguantas a la nochem bajas al río a bañarte en sus gélidas aguas y recuperas fuerzas y continúas hasa donde llegues, siempre hay fiesta, siempre música.

Torico Fever